Rusia e Iberoamérica, el acercamiento inevitable

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Para algunos fue todo un sobresalto, para nosotros no. Desde hace años que Rusia ha buscado acercarse aún más a Iberoamérica para el intercambio comercial y militar, y las recientes sanciones contra áreas sensibles de la economía Rusia no han hecho más que forzar y acelerar este proceso. Brasil, Argentina, Ecuador y Venezuela ya están de lleno inmersos en él, pero ¿y Chile?

putinfrutasCon la llegada de Putin al poder a inicios de este siglo, Rusia consideró Iberoamérica como un área de expansión para diversificar y potenciar su política exterior. Estados Unidos y la OTAN se acercaban rápidamente a las fronteras de Rusia y ésta, claro, no dejaría de hacer lo mismo pero con las fronteras de Estados Unidos para evitar ser cercada.

Políticamente, Iberoamérica fue progresivamente alejándose de la línea dura pronorteamericana, y es que los Estados Unidos -tan ocupado de exportar democracia a los países petrolíferos de Oriente- no hizo mucho en sentido opuesto, dejando, pues, llano el camino para el acercamiento con los rusos. Este “giro a la izquierda” como le llaman algunos analistas rusos posibilitó -sino forzó acaso- en gran medida el cambio en la política exterior rusa para con la región, descartada en los 90.

Según estadísticas oficiales, entre el 2004 y 2012 el comercio entre Iberoamérica y Rusia se triplicó, de los 5.800 a los 16.400 millones de dólares. Actualmente, los principales socios comerciales son Brasil, Argentina, Ecuador y, para sorpresa de algunos, México. Más de un tercio de las inversiones rusas se concentran en Brasil, socio estratégico que también conforma el grupo BRICS.

Este comercio cubre un amplio rango de sectores económicos, tales como la alta tecnología, la metalurgia no ferrosa, la biotecnología y el procesamiento de materias primas agrícolas; con todo, el énfasis ruso está en el sector energético, pues las grandes empresas estatales como Gazprom, Lukoil y Rusal continúan ganando impulso en los países iberoamericanos.

En el ámbito militar, más del 80% de las exportaciones rusas se concentran en Venezuela. No olvidemos que el Perú posee tecnología militar rusa en actualización y se espera la firma de contratos para la modernización de armamento. Ni hablar de los ejercicios navales que tuvieron lugar en Abril de 2014 para fortalecer vínculos y reforzar la lucha contra el narcotráfico.

China también ha hecho lo propio pero exclusivamente en el ámbito económico: en lo que va de año, el comercio entre Brasil, Perú y nuestro país ha superado al de Estados Unidos.

El pasado 11 de Julio, el Presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, inició personalmente una histórica gira por Latinoamérica y el Caribe: partió con Cuba, condonando prácticamente la totalidad de la deuda que mantenía con la extinta Unión Soviética. Y es que Cuba, les guste o no, es geopolíticamente muy valiosa como para permitir que Estados Unidos se apropie de ella una vez que se vea forzada a “abrirse” al mundo, proceso que ellos estiman debería darse en un plazo bastante próximo.

Con Brasil y Argentina, principalmente, la jugada va más allá y la moneda de cambio es la tecnología militar. A diferencia de Estados Unidos, que sólo exporta material reacondicionado, sin armamento de calidad ni transferencia tecnológica, Rusia ofrece la posibilidad de que estas dos naciones desarrollen sus propios dispositivos de defensa a partir de los aportes y proyectos comunes.

Esa atractiva oferta no es fácilmente desdeñable, más todavía si consideramos que fortalecería la independencia de las naciones por sobre la subordinación a la que los Estados Unidos nos ha mal acostumbrado.

Con Argentina, Rusia -a través de su agencia de energía nuclear “Rosatom”- participará en la construcción de la Central Nuclear Atucha III. En tanto con Cuba, destinará inversión en proyectos para revitalizar su economía proyectando construir un nuevo puerto.

¿Y Chile? Bueno, obviando la sumisión a Estados Unidos que los cables de wikileaks evidenciaron, en los últimos meses se han dado pasos concretos en negociaciones comerciales. El pasado 3 de Julio se informó que nuestro país importaría petróleo desde Rusia y concedería a ésta derechos de exploración geológica de petróleo y gas en nuestro territorio, utilizando -era que no- tecnologías espaciales. Esta información se divulgó después de la VII Comisión Intergubernamental Chileno-Rusa para el Comercio y Cooperación Económica.

También se informó que las relaciones bilaterales alcanzaron un nuevo nivel, cual señala el Ministro de Agricultura, Carlos Furche. Los pasos concretos, entre otros, consisten en la reapertura de dos plantas productos alimenticios de exportación (específicamente cerdo y salmón), autorización para que las carnes chilenas ingresen directamente a los supermercados rusos sin intermediarios y acuerdo para certificación electrónica de exportaciones pecuarias.

Para tener en consideración y no desdeñar estas acciones, el mercado ruso es de 140 millones de personas, que sube a 200 millones si se considera a Bielorrusia y Kazajistán, países que integran la Unión Aduanera con Rusia, con un ingreso per cápita de US$21.000. Algo así como Brasil pero con más poder adquisitivo.

Como referencia, el intercambio económico para 2013 alcanzó los 706 millones de dólares, con un crecimiento promedio anual del 26% en la última década, correspondiendo un 95% a alimentos. Si consideramos las últimas sanciones de los Estados Unidos y la Unión Europea contra Rusia, y su dura respuesta en el área de los alimentos, resulta sumamente atractiva la demanda de alimentos como alternativa a las importaciones “sancionadas”.

Valga recordar que como respuesta a las sanciones injustamente impuestos por la Unión Europea por la crisis ucraniana, Rusia prohibió la importación de alimentos desde países que adhirieran a dichas políticas: como consecuencia, se aceleró el proceso de acercamiento y ya se han firmado contratos o acuerdos para la exportación. En el caso de Chile, el primero fue por salmones, exportándose diez contenedores de los mismos, según informó "BDP", que es la plataforma creada por la Sociedad Nacional de Agricultura para el desarrollo de negocios en Rusia.

La Unión Europea ha criticado que Iberoamérica"se aproveche" de las sanciones rusas... lo que resulta irrisorio en los tiempos actuales, dinámicos y cada vez más interdependientes. Citado por la agencia alemana DW, el Director de Relaciones Económicas Internacionales de Chile, Andrés Rebolledo, expresó ver una “oportunidad de aumentar las exportaciones chilenas a Rusia”. Resaltó, no obstante, que “este es un tema estrictamente comercial. Nuestras posiciones en política exterior son claras (…) Son canales separados”. Esperemos que el lobby norteamericano (*) no impida las posibilidades de Chile de diversificar su economía un poco que sea. Después de todo, se trata de cosas de Su Majestad El Mercado.

(*) Por cierto, sobre el lobby norteamericano: ¿Por qué Chile no podría apoyar a Rusia? Les dejamos esta editorial de La Tercera que se cuadra con los intereses norteamericanos: http://www.latercera.com/noticia/opinion/editorial/2014/08/894-590942-9-chile-y-las-sanciones-a-rusia.shtml