Apuntes para el 2012

Según los opinólogos de la Fundación Jaime Guzmán, el movimiento estudiantil fracasó debido a su carácter “profundamente marxista”, “decididamente político” y su exigencia de cambios estructurales, entre otras razones, todos ellos pecados mortales para el catecismo gremialista...

Por cierto, una y otra vez la catacumba derechista apelará a las fantasmales mayorías silenciosas que quieren buscar vivir en paz, con partidocracia y libre mercado. El mensaje de la derecha, claro como el agua…

No es tan clara la cosa en el autoproclamado “campo popular”. Detrás de las frases altisonantes de unidad y lucha hasta el final, se ahondan las diferencias entre los liderazgos y organizaciones que orbitan alrededor del PC -cada vez más cercanos a un acuerdo político a través de la Concertación- y una variopinta “ultraizquierda” que sigue esperando que los “trabajadores” ejerzan su rol de vanguardia asignado por los textos sagrados del marxismo o que el gobierno caiga con la próxima marcha. Y nada de eso ha pasado, por lo que resulta fácil caer tanto en actitudes de compromiso como radicalizar inútilmente el discurso, pero no pasa de ser eso… discurso.

Por nuestra parte, estimamos que sólo es posible hacer balance superando la inmediatez, situándonos dentro de una visión estratégica, al contrario de quienes creen que todo se decide en una sola batalla o campaña y, si bien varios dirigentes estudiantiles han insinuado su convencimiento de que se trata de una lucha de varios años, sus acciones no parecen ser consecuentes con dicha posición.

Como nuestra perspectiva apunta hacia la desintegración del régimen partidocrático (para posteriormente acabar con el poder de la plutocracia), los sucesos de este año pueden arrojar los siguientes resultados, que deben ser tomados como punto de partida para lo que se viene el 2012:

1. Lo primero a destacar es el aislamiento casi total de la clase política que hasta el 2010 ha parasitado del binominalismo para mantenerse gozando de poder y privilegios, lo cual se refleja incluso en los sondeos promovidos con el dinero de esa casta.

Con ello ha quedado derribado el mito de las supuestas “bases populares” que los partidos de ambas coaliciones alegaban poseer, puesto que, finalmente, se trataba de vínculos de tipo clientelar, basado en la entrega de beneficios materiales, nunca en el compromiso real con un proyecto político.

2. A continuación, se ha manifestado el carácter sistémico del Partido Comunista y los dirigentes que siguen sus consignas, lejos de la histeria trasnochada de algunos plumíferos derechistas. No debería extrañar esta actitud si se ha puesto atención a sus declaraciones y documentos de la última década, en las que se deja constancia de su meta de “democratización” del régimen actual, la renuncia práctica a la Revolución.

El PC -y con él los “nuevos partidos de izquierda”- no son más que pequeñas agencias de empleos que buscan colocar a sus líderes en la maquinaria del Estado liberal, y ya estamos viendo ejemplo de ello.

3. Por otro lado, se ha verificado la poca eficacia del asambleísmo permanente y la multiplicación de colectivos en los que abundan las actitudes sectarias y el lenguaje pretensioso. Sin embargo, hay un lado bueno: Los líderes de origen partidario ya saben que no pueden escapar del control de las bases y dentro de éstas van surgiendo planteamientos críticos, capaces de combinar la voluntad revolucionaria con el realismo político.

4. Los dirigentes estudiantiles no han tenido problema en reconocer que la solución de los problemas educacionales en Chile (como otros temas) es una tarea política, cosa natural si dicha solución depende de la situación de poder efectiva en que esté cada sector involucrado y las ideas que se tengan, por lo que las reacciones que llaman a “despolitizar” o “desideologizar” la discusión sólo pueden basarse en la ignorancia o en la patudez.

El último punto es el más importante, pues los apologistas del Régimen insisten en que “la política deben hacerla los políticos en el Congreso, no los estudiantes en la calle”, frase que no deja de ser engañosa. Ciertamente, las leyes no se afinan en batucadas o jornadas de piedrazos, pero ante una clase política que abdicó por años de establecer un sistema que favoreciera la justicia y los intereses a largo plazo de la Nación, es legítimo que sea la propia comunidad quien imponga a los asalariados del Parlamento los temas a discutir, aún cuando ello implique transformaciones sistemáticas.

El problema no está en que la movilización marque la “agenda política” -más bien, es muy bueno- sino que del sindicato estudiantil emane una reforma legislativa y de la política pública coherente y viable, asumiendo que no se trata de cambiar todo en una batalla, sino de establecer un punto de partida seguro que permita echar abajo el andamiaje neoliberal.

Así, la orientación general del 2012 y los años venideros deber ser: Asumir la política como patrimonio de las comunidades organizadas, que las “instituciones representativas” liberales sean, en el mejor de los casos, la caja de recepción y formalización de los proyectos surgidos y depurados por la base social, y que tanto los partidos del Régimen como las pandillas “revoltucionarias” queden fuera de la partida y privados de cualquier iniciativa, de modo tal que el gobierno de turno sólo tenga frente a sí a las comunidades en lucha y carezca de palos blancos dentro de éstas.

Para ello será necesario que el trabajo del 2012 sea fundamentalmente de agitación contra al Régimen y sus lacayos, de propaganda del proyecto nacionalsindicalista y, como objetivo concreto, de organización sindicalista estudiantil.

Debemos ser sinceros hasta la crudeza en este punto: No hay estrategia política que pueda implementarse sino es sobre la base de una organización fuerte, con bases y directivas activas y, a su vez, responsables, con lo cual la magnitud y el éxito de otras acciones (manifestaciones, huelgas, grandes campañas publicitarias o electorales) dependerá del conjunto de personas que actúen coordinas y jerarquizadas racionalmente entre sí por objetivos políticos definidos. Es hora de trabajar, y sin parar.-

AD logoArtículo publicado originalmente en la revista Acción Directa Nº 30, diciembre de 2011.

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