Criterios y análisis en la Lucha Estudiantil

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Aplaudimos el espíritu de lucha y la decisión de acabar con un sistema educacional criminal, y, sobre todo, apoyamos los intentos de establecer organizaciones estudiantiles estables y vinculadas a los problemas nacionales. Lo que no podemos dejar de criticar, porque no hacerlo es seguir el juego de la plutocracia y sus siervos, es la falta de seriedad de los bullados “petitorios” que circulan vía “copiar-pegar” por los colegios y liceos movilizados, con una rapidez tal que nos permite inferir que no son objeto de una verdadera discusión entre los interesados, sino que se aceptan como consignas fáciles, de moda.

Lo que parecen no entender muchos estudiantes, es que la consigna fácil es, por definición, fácil de rebatir o ridiculizar por parte de quienes defienden a brazo partido el modelo vigente, tal y como quedó a manifiesto en la triste comparecencia de la Presidenta de la FECH, Camila Vallejos, al programa de CHV, “Tolerancia 0”, donde tampoco los panelistas brillan por su razonamiento lógico.  

En estos días se hablará mucho de paros, tomas y otras acciones externas, pero de los petitorios (ojo, los mismos de hace 3 o 5 años: Todo estatal y gratis) se hablará muy poco, porque su pobreza es tal que ni sus mismos promotores saben que ahondar mucho en ellos es arriesgarse al ridículo. Sin embargo, la situación es reversible, pero exige un cambio de actitud y un esfuerzo adicional por parte de los dirigentes estudiantiles, todo lo cual, lejos de debilitar su movimiento, lo hará más fuerte y respetado entre la comunidad.  

El cambio de actitud pasa por adquirir CAPACIDAD DE ANÁLISIS, esto es, poder descomponer el “todo” del sistema educacional chileno en sus diversos aspectos que gozan de relativa autonomía: financiamiento, infraestructura, contenidos, calidad docente, normas de convivencia, órganos de planificación y gestión, etc.  

Una vez separadas las temáticas, deben ser segmentadas, a su vez, en elementos más pequeños, con el objeto de entender las REALES CAUSAS de las fallas existentes.  

A esto debe seguir el estudio de cómo las diversas “causas de falla” se relacionan entre sí y generan un sistema fallido, lo que también nos llevará a precisar qué grupos e individuos promueven o profitan del esquema imperante: A ellos hay que señalar y combatir, si además convergen con el Enemigo Político.

Sólo identificados los problemas, causas y relaciones sistémicas, es posible ir hacia la búsqueda de soluciones concretas, sin perjuicio de que se comience por una doctrina que propone orientaciones generales para el orden social, las cuales deben concretarse en las diversas realidades comunitarias.  

En nuestro caso; priman el criterio de JUSTICIA (participación proporcionada de todos en derechos y deberes), el criterio NACIONAL (la educación como proyecto es tarea a planificar soberanamente como Estado) y el criterio COMUNITARIO (entregar competencias y recursos a los cuerpos sociales para la gestión).  En el caso específico de la Educación, estimamos debe abarcarse un cuarto criterio, el CULTURAL, y con ello aludimos a la necesidad de determinar qué principios, destrezas y conocimientos elementales queremos que sean incorporados al patrimonio espiritual de todos los chilenos, es decir, qué tipo de hombre y mujeres queremos formar; definición que, si bien resulta una tarea difícil para los estudiantes, no debería serlo para quienes efectivamente están preparando a los dirigentes.

El escenario actual en el movimiento estudiantil, como vimos, dista bastante del proceso que hemos descrito anteriormente, pero ello no es razón para bajar los brazos, sino para luchar con más voluntad todavía por nuevos planteamientos, pues, les pese a los perros de presa del capitalismo chilensis, la comunidad tiene fuerza y capacidad de organización. Le falta la propuesta seria y que rompa esquemas, y en ello, el nacionalsindicalismo pone toda su energía.

Nacionalsindicalismo Revolucionario, una verdadera fuerza creadora para los reales problemas de Chile y su gente.