Pequeño manual de supervivencia política

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Tras una serie de desaciertos comunicacionales de la CONFECH y sobre todo tras el accidente de Juan Fernández, el movimiento estudiantil puede verse inmerso en una espiral de divisiones y pérdida de apoyo, aún cuando mantenga acciones fruto de la inercia. En primer lugar, los dirigentes deben constatar que el apoyo de la masa -que no “ciudadanía”- será siempre voluble y que no se puede contar con ella permanentemente y, en segundo lugar, las estrategias, tácticas y formas de organización deben replantearse, superando esquemas heredados de una izquierda nostálgica y presa de sus propias mitologías.

Hay un punto de partida positivo y que debe mantenerse: La desconfianza de los estudiantes hacia las cúpulas de partidos, especialmente entre los secundarios, aunque queda la rémora comunista buscando sobrevivir a costa de un movimiento cuyo control se le escapa cada día más. Los nacionalsindicalistas hemos señalado hace tiempo que EL PODER DE LA COMUNIDAD NACIONAL y RUPTURA DE LA DUALIDAD LIBERAL-SOCIALISTA son dos ejes estratégicos que deben guiar la lucha de los cuerpos sociales.

Ahora bien, es necesario precisar la LÍNEA POLÍTICA aplicada al momento actual y urgente, pero ya no con laberintos teóricos propios de la izquierda posmoderna. Se necesitan orientaciones prácticas y concretas que permitan salvar lo que merezca salvarse de lo realizado este año y crear las bases de lo que vendrá del 2012 en adelante. Valgan algunos consejos urgentes:

1.MANTENERCONTACTOS. Mantener las redes de contactos armadas durante el presente año y formar grupos de trabajo permanentes, escogiendo a quienes hayan destacado por capacidad de trabajo, aportes intelectuales o sangre fría ante momentos difíciles. Desterrar de toda tarea organizadora a elementos que, indepen-dientemente de sus problemas personales, tiendan con sus acciones a favorecer la manipulación mediática o la represión policial.

2. FORTALECERORGANIZACIONES. Definir claramente la composición, funcionamiento y, sobre todo, las atribuciones de las Asambleas, cuyo rol es esencial como órganos de participación de las comunidades, y por esa misma razón no pueden devaluarse resolviendo cualquier problema. Pensamos que sus tareas deben ser aprobar los estatutos, elegir y revocar a los órganos directivos, determinar las estrategias generales de la organización y controlar los gastos.

3. DIFERENCIAR ENTRE VOCEROS Y REPRESENTANTES. Diferenciar de una buena vez entre “dirigentes” y “voceros”. Éstos últimos simplemente comunican al público las decisiones de los diversos órganos, mientras que los dirigentes son elegidos para llevar a cabo un proyecto y estrategia que constituyen su mandato, ante cuyo incumplimiento pueden ser destituidos, pero dentro de dicho mandato tienen margen de acción, sin que tengan que preguntar a la asamblea para tomar cualquier decisión.

4. ORGANIZACIÓN TERRITORIAL.Establecer agrupaciones de ámbito comunal. Liceos, institutos e incluso campus universitarios (sin perjuicio de su propia estructura) sólo pueden generar estructuras fuertes, estables y con proyección si primero se van consolidando territorios poco a poco. Dichas agrupaciones deben vincularse con los vecinos movilizados de modo de evitar roces y fortalecer a la comunidad local.

5. ACCIONES FOCALIZADAS.Pasar de las grandes marchas de masas en un solo lugar a múltiples acciones en varios lugares con grupos más pequeños, que se muevan con rapidez y creatividad. Estas acciones fortalecerían la organización y el control territorial, y dificultarían las tareas de represión policial así como la infiltración por soplones y el lumpen. El efecto de tales acciones puede ser devastador sobre la “autoestima” de la casta dirigente.

6. RECONOCER INTERLOCUTORES VÁLIDOS. Reconocer sólo como “interlocutores válidos” a las instituciones del Estado que ejercen un poder efectivo (Presidencia, Ministerios, Intendencias, Alcaldes, etc.) y a las organizaciones comunitarias y sindicales que acrediten grados mínimos de representatividad. Por el contrario, no debe reconocérseles legitimidad alguna a los líderes partidistas, de los “think tanks” o demás organizaciones de fachada. Si los dirigentes estudiantiles son militantes de movimientos políticos, su legitimidad proviene de su respaldo en las bases, no por su militancia.

7. PROPONER. Elaborar por cuenta propia y bajo su responsabilidad las propuestas que deban elevarse al Gobierno, lo que debe incluir tanto los cambios legislativos como nuevas políticas públicas en las materias que nos interesan como movimiento. Esta tarea debe efectuarse con los apoyos universitarios y profesionales necesarios, a fin de los proyectos estudiantiles igualen y superen en calidad a aquellos emanados de la tecnocracia servil al régimen.

8. MÁS PROPUESTAS, MENOS CONSIGNAS.Explicar a la comunidad nacional, sobre todo a los medios, las propuestas del movimiento y su viabilidad. Las consignas son útiles para movilizar grandes masas, pero resultan contraproducentes a la hora del debate intelectual y/o político, donde el objetivo urgente es extirpar la imagen de irresponsabilidad y demagogia que los poderosos tratan de verter sobre toda rebelión al capitalismo.

9. IMPONER, NO NEGOCIAR.Sea cual sea la “salida institucional”, la movilización tiene que imponer la propuesta que emane de la Comunidad y sus órganos políticos propios, sirviendo el régimen como mero receptáculo. El parlamento y el cacareado plebiscito no valen nada en sí mismos, excepto para quienes aún creen que el liberalismo puede reciclarse.

Se trata, como se puede ver, de precisiones tácticas, coherentes con la estrategia de debilitar al régimen mediante el fortalecimiento de las comunidades organizadas. Sólo son un punto de partida -por algo se tiene que empezar- por lo que deben ser enriquecidas por las enseñanzas que dé la acción.

No olvidemos que, si nosotros hemos aprendido de los recientes sucesos, los agentes del poder también lo han hecho. Tampoco olvidemos que este año sólo ha constituido un inicio, quizás un ensayo algo caótico, pero probó un punto esencial: Que la rebelión comunitaria existe y va creciendo. LO MEJOR AÚN ESTÁ POR VENIR.

AD logoArtículo publicado originalmente en la revista Acción Directa Nº 27, septiembre 2011.