Lo que Piñera denominó la nueva forma de gobernar todavía parece no marchar. Razones hay muchas, y entre ellas hay una de más de 8 grados Richter, pero hay un fenómeno nuevo en relación con los 20 años anteriores: La casi total desaparición de los aparatos partidarios del estrellato gubernativo, lo que no nos debe extrañar demasiado, considerando la mentalidad tecnocrática o latifundista de la derecha chilena, poco dada a las orgánicas políticas y a las discusiones ideológicas.

A comienzos de los 90, Andrés Allamand, en ese entonces niño bonito de la derecha liberal, se hizo famoso por difundir aquello que se dio en llamar “democracia de los acuerdos”. Al igual que su postrera idea del desalojo, no tenía gran ciencia, pues se limitaba a proclamar la necesidad que la clase política potenciara más aquello que los unía que lo que los separaba; algo de sentido común, considerando que era la única salida lógica para ordeñar al pueblo chileno sin sobresaltos después de las terapias de shock a que fue sometido por marxistas y neoliberales.

No fue sorpresa para el nacionalsindicalismo revolucionario el que Juan Pablo Arellano –democratacristiano, Presidente  Ejecutivo de CODELCO- anunciase la intención de poner fin a la entrega del 10 % de las utilidades de dicha empresa estatal al presupuesto de las FF.AA.  Sólo pareció sorprender a un ministro de estado quien lo negó categóricamente, para que después, en horas de la tarde el gobierno de Michelle Bachelet hiciese el anuncio oficial de que un proyecto de ley sería enviado al Congreso para tales efectos. Eso sí, dejando en claro que “ya se había hablado con los Comandantes en Jefes de las instituciones de la defensa nacional”.

“La Educación pública se legisla en la calle”, señaló en una portada reciente El Siglo, mediocre órgano del Partido Comunista. Esta frase parece resumir la creencia generalizada de quienes han visto en las movilizaciones callejeras y en la toma de colegios “la papa” para lograr el "gran cambio en educación", aún cuando no se tiene la más mínima claridad sobre qué es lo que hay que reemplazar o con qué reemplazarlo.

Otro intento del jet set político por “incentivar la participación de la juventud”: un proyecto que busca la inscripción automática y el voto voluntario. No faltaron quienes consideran que no basta con ello, ya que el voto, para ello, es un derecho y un “deber cívico”, por lo que debe convertirse en obligatorio. Así, aunque no queramos nada con los partidos del sistema tendríamos la obligación de concurrir a legitimar de una forma u otra el poder que dichos partidos ejercen en nombre de los señores del dinero, eliminando por la fuerza la estadística aterradora de la abstención electoral. ¿Cómo van los ciudadanos a abstenerse de participar en la “fiesta de la democracia”?

“Esto recién comienza” se ha declarado en diversos medios de comunicación. Esto recién comienza, ¿pero de qué manera?. Las asambleas -vaya a saber uno cuáles o conformadas de qué forma exactamente- han establecido los principales puntos “del petitorio”. Entre estos se lee: Fin del lucro en la educación; fin de la Municipalización, "estatización de la educación"; y fin a la LOCE y NO A LA LGE. Como sabemos que nuestros lectores están interesados en conocer cuál es nuestra posición como movimiento político revolucionario, veamos algunas cosas:

Uno de los recursos más conocidos para restringir la naturaleza real de la política es el reducirla a una forma de gestión para la superación de la pobreza, fenómeno que en Chile atraviesa a todas las corrientes políticas en el poder, así como a diversas instituciones culturales y religiosas. Evidentemente los nacionalsindicalistas estamos por dicho objetivo, pero dentro de una meta más amplia que es un orden social basado en la justicia social y la unidad nacional; por lo que nos preguntamos a que viene este fenómeno político-mediático de la “lucha contra la pobreza” y su impulso tan masivo en los últimos años, sobre todo considerando que los resultados efectivos en la materia dejan bastante que desear.

mrns port1

ISSN 2735-6450

SFbBox by smart happy birthday wishes

Sobre nosotros

banderas mrnsF5El Movimiento Revolucionario Nacional Sindicalista (MRNS) es la organización política que lucha por el establecimiento de un nuevo Estado y la forja de una nueva cultura en Chile e Iberoamérica toda, basados en la unidad y la justicia; con miras a posibilitar la realización de todas las personas y comunidades, mediante el desarrollo y ejecución de un proyecto revolucionario de nación.

Enlaces de interés

Plebiscito Nacional 2020Sitio web del Servicio Electoral, con información relevante respecto al plebiscito y el proceso constituyente.

Memoria Chilena - Sitio web dedicado a nuestra cultura con abundante material histórico disponible en versión digital y de libre descarga.

Biblioteca Pública Digital - Miles de textos disponibles, públicamente, para su lectura.

Ondamedia - Plataforma chilena con más de 1600 producciones nacionales gratis.

Buscador

Haz tu aporte

 

Licencia de uso

cc by sa 3

 

 

Aa

© 2020 MRNS. Algunos derechos reservados. Diseño de JoomShaper, editado por MRNS.

Buscar