Combate de la Concepción y el Heroísmo hoy

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Pasó el 9 y 10 de Julio como si nada, como lo han pasado los 21 de Mayo, los 7 de Junio, 8 de Octubre, o los 5 de Septiembre. Días en los cuales hombres y mujeres fueron héroes, ocupando un espacio y otorgando un legado en la historia de nuestra Patria que suciamente se intenta borrar por medio del olvido. Pero dejando esta consideración para un posterior análisis, veamos qué es el heroísmo.

Algunos dicen que es un suicidio, mientras que para otros una estupidez inventada para justificar actos de gobierno o circunstancias históricas. El heroísmo es, como lo define Ortega & Gasset, atreverse a ser uno mismo.

El heroísmo es vivir íntegramente, sin renuncias ni claudicaciones, es vivir totalmente, sin parcelar la vida en momentos; vivir plenamente -como hombres y mujeres- cada segundo, sin permitir que la felicidad o el dolor circunstancial de un instante o de un hecho quiebre la unidad de una existencia completa; vivir con sano orgullo, conscientes del valor intrínseco de nuestra existencia; vivir humildemente pero jamás hipócrita ni servilmente; vivir valientemente, sin rehuir del dolor ni el peligro; vivir intensamente, limando huesos y alma para sentir mejor, en la herida vida, el paso de la existencia; vivir conscientemente, conscientes de la vida y de la muerte; vivir cada segundo quitándole al instante que pasa todo lo que puede dar, todo lo bueno que ofrece y oculta, para agregarlo al espíritu como experiencia y sabiduría; vivir verdaderamente, sin somnolencias cobardes, sin romanticismos llorosos, sin claudicaciones lastimeras; vivir sin desfallecer, como se vive el combate; vivir cara al peligro, llenando la existencia de hechos y realizaciones para morir con sentido, con plena conciencia y con la seguridad de que esa vida fue, existió y que no se esfumará en la nada; vivir históricamente, como operarios de la Historia, haciéndola, creándola momento a momento seguros de nuestra importancia, pequeña, anónima pero real; vivir y morir con nombre propio y no como rebaño. Pero vivir en unidad, juntando la propia persona a las otras personas para formar la patria.

Se es y se hace -se crea- en la meditación, en la palabra escrita, hablada, pintada...cincelada. Se hace en la creación, en la familia, en el trabajo y la comunidad nacional.

El Hombre, el verdadero, el revolucionario del espíritu, es su propia obra maestra separada del grupo primigenio por su voluntad de ser y hacer. Pero ese ser y hacer no puede referirse a una pura dedicación estética, a una preocupación narcisista o nietzscheneana por crearse a si mismo. De esta manera el Hombre se destruirá como se destruye el burgués que trata de vivir egoísta sólo para él y para su pequeño grupo familiar.

El Hombre verdadero es necesariamente pasional, alegre, sano, fuerte, consciente, responsable. Porque este Hombre creador vive con amor, franco y altivo, dándolo todo para recibirlo en la patria.

Amar lo posible es apegarse a lo mediocre y lo contingente.

Amar lo imposible es aceptar desafíos para hacer de la existencia FUERTE, ÍNTEGRA, ÚNICA Y TRASCENDENTE.