60 años de soledad e intransigencia

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El 5 de agosto de 1952 se fundó el Movimiento Revolucionario Nacional Sindicalista de Chile (MRNS)

60 años han transcurrido desde aquel entonces, cuando jóvenes como Ramón Callís Arrigorriaga, Osvaldo Lira Pérez (SS.CC.), Delfín Alcaide Wetson y Pedro Zurita Zurita, dieron forma institucional al nacionalsindicalismo revolucionario chileno para ser la alternativa real de cambio profundo en la institucionalidad chilena.

El M.R.N.S. nació con un estilo de vida para sus militantes y para la comunidad, con misiones y tareas a cumplir para el logro de la revolución que ha de producir una nueva forma de Estado, una nueva forma de hacer la política, de un orden económico y social que represente y cautele los derechos de la comunidad nacional por sobre los intereses de la plutocracia y los partidos políticos que le son instrumentales. Nació por y para Chile.

La forma del ser nacionalsindicalista revolucionario se plasmó en una doctrina, la Doctrina del Estilo, esa que nos lleva a vivir y morir con nombre propio, la que nos compromete de por vida con los principios y nos obliga a la soledad y la intransigencia, a la negación del interés personal y de la componenda partidista, la que nos compromete en la audacia y el sacrificio para el logro de nuestros objetivos. Ser militante del M.R.N.S. obliga a una voluntad férrea, a una constante superación espiritual e intelectual para enriquecer la doctrina y la acción… el nacionalsindicalismo revolucionario es una expresión de filosofía política de la acción, atiende al “ser” y a lo fenomenológico.

Atendemos al ser singular y el universal, al individuo y a la sociedad, a la comunidad y a la nación toda. Atendemos a lo real y concreto del orden natural de las cosas y, por ende, somos lo opuesto al liberalismo y a cualquier forma de materialismo, quienes oprimen a los individuos y las naciones con sistemas asentados en la mera formalidad de sus intereses y visiones subjetivas llevadas al grado de verdades universales y como fin de la historia.

Vemos al individuo como un ser portador de valores, de derechos y deberes, capaz de hacer inteligencia, de vivir en sociedad manteniendo su singularidad y construyendo el todo social de la nación desde ella.

Somos opuestos a la “masa”, ese espíritu gregario que disgrega la fuerza de una comunidad. Somos opuestos al concepto marxista y liberal de “clase”, ello porque genera espíritu gregario de masa y divide artificialmente la comunidad nacional en posturas irreconciliables y, por lo demás, ontológicamente es una aberración, lo que existe son individuos… conscientes o inconscientes de si, y conscientes o inconscientes de lo social.

Durante estos 60 años, nuestro camino no ha sido fácil, hemos debido enfrentar los embates de la plutocracia liberal, del reformismo social demócrata y del marxismo… ninguno nos ha hecho mella, les hemos vencido en el intelecto, en los tribunales y en las calles, somos pacíficos pero no le tememos a la violencia y podemos ser más violentos y decididos que cualquiera si las circunstancias lo ameritan. Nadie la ha tenido ni la tendrá fácil con nosotros porque estamos decididos a construir el nuevo Chile, ese que será más justo y solidario, aquel en que no tendrán cabida la usura, ni la riqueza ilimitada de unos pocos que se sirven de lo que es de todos los chilenos, un Chile en donde desaparecerá la casta política que ha traicionado el interés nacional y está al servicio de la plutocracia local y las transnacionales.

Hemos sido un movimiento escuela del nacionalismo chileno… y le hemos superado. Hoy ya no basta con ser “nacionalista”, el término no significa nada concreto y nuevo en filosofía política para Chile, no pasa de ser una vieja vitrina abigarrada de locuras personales, intelectualistas diletantes, viudas dolientes de tiranos locales y extranjeros y, por sobre todo, un cúmulo de oportunistas y renegados que buscan su última “oportunidad” para ser algo en la “política chilena” aunque sea como perros falderos de lo que alguna vez dijeron combatir… para ellos, que van con la espada rota, el hielo en el infierno.

Es el nacionalsindicalismo revolucionario la doctrina filosófico-política que entrega una forma concreta de construir el nuevo Chile, es el M.R.N.S. quien la encarna y asume la tarea de conducción en el proceso revolucionario que se ha comenzado a gestar, NO HABRÁN alianzas ni forma alguna de componenda pseudo estratégica. Ya hemos dejado en el camino el propio lastre, a los pseudo-nacionalistas que quisieron enfrentarnos y a quienes quisieron encantarnos, no creemos en el militarismo y somos opuestos a cualquier forma de derecha e izquierda política, estamos por sobre ellas, que son la  expresión de un mismo plano sistémico… nosotros TRASCENDEMOS LO QUE HOY EXISTE.

Hoy, una nueva generación revolucionaria se ha hecho cargo de dirigir al M.R.N.S., el que quiera sumarse a nuestra tarea revolucionaria, bienvenido sea, el que quiera combatirnos, en su derecho está… pero no damos ni pedimos tregua, 60 años de soledad e intransigencia, en que hemos caído mil veces para levantarnos mil veces, nos han endurecido el espíritu y la voluntad.-