Sobre muertos y vivos

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De un tiempo a esta parte, a algunos muertos del entorno nacionalista les ha entrado la manía de “escribir la historia” del nacionalismo chileno y, a otros, la de hacer “metapolítica”.Entre los primeros, refulge abigarrado en sus sandeces variopintas, Misael Galleguillos Vásquez, ex camarada en el Movimiento Revolucionario Nacional Sindicalista de Chile y expulsado del mismo hace ya casi siete años.

misaelgalleguillos2Galleguillos ha asumido el papel de ser el “disco duro” del nacionalismo chileno, pero la información no es confiable, a causa de varios “virus” que con el tiempo han hecho daño en una mente que, alguna vez ya perdida en el tiempo pasado, pudo ser algo más creíble. 

Hoy, en su terrible soledad intelectual, rodeado de una pequeña cohorte de aquellos pobres infelices que fueron desdeñados por la madre natura y por Salamanca, de esos que solamente aspiran -según propias palabras- a “venderse como putitas caras”. En esos breves momentos de poca lucidez cuando no están adorando a Baco, Galleguillos no logra conectarse con la realidad, la culpa de eso la tienen los mentados “virus”... la auto referencia, el síndrome del Jefe, la vanidad, el descorticamiento alcohólico y la auto complacencia, entre otros.

Dentro de la literatura universal, los libros con más personajes son la Biblia, El Quijote y Los Thibau, pero ya están a punto de ser superados por los escritos de Galleguillos... en donde hasta el Papa Juan Pablo II pasa a ser una ilustre visita del nacionalismo a Chile.

Por otra parte, en su afán por la grandilocuencia, tiene la manía de mezclar los actos políticos de la derecha plutocrática con los del nacionalismo, de no hacer la diferencia sustancial que en ellos se han dado, y así, faltar a la verdad sobre los hechos, las instituciones, las personas y las relaciones de orden político y/o doctrinal que han existido.

De muestra un botón. Se refiere a la visita del camarada Diego Márquez Horrillo -Jefe de la Falange Española de las J.O.N.S.- en 1980 y su conferencia en la ciudad de Pucón, al sur de Chile, ello como parte de un acto del “nacionalismo chileno”, pero la verdad sea dicha, ese fue un acto político de la derecha plutocrática y organizado por personeros del fenecido Partido Nacional. La inmensa mayoría de los asistentes eran terratenientes de la zona, los mismos que “abandonaron” el salón de actos cuando el camarada Márquez Horrillo dijo, en su exposición, “la tierra para el que la trabaja”.

Allí permanecieron tan sólo la veintena de camaradas universitarios del M.R.N.S., que asistieron “engañados” por el mismo Galleguillos, tal como los organizadores habían engañado al camarada Diego. Este último, después se reunió en Pucón con los camaradas nacionalsindicalistas, pero no hubo allí  ingreso de nuevos camaradas ni toma alguna de juramento.

Diego Márquez Horrillo sí vino a Chile a reunirse con los nacional sindicalistas revolucionarios, pero eso fue el año 1978, en Santiago y Valparaíso. ¿Lo olvidó Galleguillos... o no quiere recordarlo? Prefiere recordar a pseudo nacionalistas europeos, que estaban más cerca de ser agentes de la CIA y sicarios de la plutocracia mundial.

Algunos camaradas nacionalistas, con el sentido común que no tiene Galleguillos, le dicen que sería mejor que se callase... bien que debería hacerlo, pero no lo hará. Está solo, lo abandonaron las musas y lo expulsaron del M.R.N.S., no le queda más que hablar como orate... sólo es cuestión de tiempo para que empiece a saltar.

Y de los otros, de esos que se creen “hacedores de metapolítica”... esos son un cuento aparte, pero no tan alejados de los “virus” que tienen a tan maltraer a Galleguillos. Son de aquellos que sentían que en el MRNS les “faltaba aire”, no encontraban el aire suficiente para llenar sus ambiciones personales de lucrar con la política, o de sentirse “jefes”.

El MRNS se fijó un “Camino Político”, el que va a recorrer a como de lugar... y para eso, primero “limpió la casa”. Así se fueron entre el 2004 y el 2008, defenestrados  y con las botas marcadas en las posaderas, Henríquez Alfaro, Galleguillos Vásquez y Pozo Vergara... los otros pocos adlateres que hoy rumbean a cualquier parte con ellos, no hubo necesidad de expulsarlos porque nunca habían pertenecido al MRNS, tan sólo a alguna de las tantas organizaciones brujas que había inventado Galleguillos mientras “andaba ofreciéndose” a la derecha política.

Son los que hoy toman “AIRE” tratando de organizar lo que sea que les pueda financiar el camino a la mesa servida de la política demopartidista... una ONG para “defender” al consumidor , un partido para “representar” a las regiones, un bingo o una completada. Son los que saludan a la romana con una palma abierta... y con la otra a media altura y como poruña para recibir las monedas de la plutocracia.

Son los mismos que se “chaqueteaban” unos a otros, con cuentas pendientes entre ellos... pero que ahora andan de la mano, sin dignidad alguna y esperando sacar provecho el uno del otro. Son la escoria que hubo que sacar para que ardiese nuevamente el verdadero fuego de la revolución nacional sindicalista chilena.

Y la verdad sea dicha, desde que los expulsamos, nunca les hemos dedicado nuestra atención y, mucho menos, nuestra consideración como para opinar en sus blogs o facebooks... ellos no se lo merecen ni nosotros estamos para perder el tiempo en estos “vivos” que están muertos.

Las presentes líneas son tan sólo a modo aclaratorio para aquellos camaradas nacionalistas, ajenos al MRNS, y de los cuales tenemos respeto por su integridad doctrinaria, pero que no compartimos caminos ni tareas políticas. Ello por cuanto pareciese que no conocen los hechos, a la vez que se les ve preocupados por nuestra salud política... lo que tal vez sea porque no tienen tiempo de leer nuestro sitio web, pero si los blogs de los susodichos de marras.

Hoy una nueva generación dirige el MRNS, se fortalece en liceos y universidades en una primera etapa, luego se vienen los municipios y el sector laboral, ello porque piano piano... va lontano.

Hoy recuperamos aquello para lo que fuimos fundados... hacer la revolución, no diletantes de la política.

Con pensamiento y acción, se hace la revolución.-