“Plebiscito ahora” es una consigna de lucha, es una expresión de una táctica política de la lucha comunitaria. Por ello debe inscribirse dentro de una estrategia, de un camino que indique el enemigo a batir y el medio principal para lograrlo. El problema del plebiscito, como se ha planteado, es que se presenta como la solución única de la discusión educacional, cuando no de otros temas surtidos que se pretende incluir. No se hace cargo de un antes ni un después, no se inscribe dentro de proceso alguno ni reconoce el hecho de la organización creciente de las comunidades de la Nación.

Ante el punto muerto en que parece estar la solución del presente conflicto social están surgiendo diversas peticiones, incluso de algunos dirigentes estudiantiles, en orden a exigir un plebiscito nacional mediante el cual “la mayoría decida” sobre los grandes problemas de la educación. Sin mucho argumento racional, se incurre en el lugar común de que la llamada voluntad popular soberana debe ser “restituida” en su poder decisorio.

Una acusación conocida contra el Nacionalsindicalismo y, en general, contra la doctrina corporativa del Estado es achacarle la finalidad expresa u oculta de suprimir el pluralismo político e ideológico mediante la eliminación de todos los partidos o el establecimiento de un partido único, invocando espuriamente la idea de unidad nacional contra el divisionismo encarnado en dichas organizaciones.

La Asamblea Constituyente fascina corazones con un racionalismo propio del siglo dieciocho, cegando la razón y violentando con un fervor cuasi-religioso de redención, panacea y felicidad posible de alcanzar en la tierra[1]. La petición de ella, la Asamblea Constituyente, comprueba la vieja idea de que la estupidez humana es infinita, y remueve de la memoria dos siglos de historia sangrienta, arriesgándonos a, mutatis mutandis, “perpetuarlos” en vez de superarlos. Es difícil cambiar la mentalidad moderna-racionalista aun en sus postrime-rías posmodernas.

No hemos tenido complejo alguno al defender -ahora y siempre- la doctrina corporativa, es decir, la organización del Estado a partir de la realidad social concreta. Consideramos esencial introducir nuevamente en el debate la opción corporativa y librarla de la estigmatización de que es objeto por parte de los cultores de la ciencia política y jurídica al servicio del $istema, por lo que se hacen necesarias algunas aclaraciones conceptuales sobre qué entendemos por corporación y cómo le diferenciamos de la práctica histórica de los regímenes llamados corporativos.

Es urgente la alternativa a la democracia liberal, es urgente un Estado de Comunidad Nacional, Nacional Sindicalista. ¿Pero es viable ese Estado que aún no rige? Pensamos que sí, pero no basta con declararlo, sino en demostrarlo racionalmente. Ello exige no sólo describir los fines, funciones u órganos del nuevo sistema político, sino el modo de relación de los mismos, el como han de trabajar para lograr una actividad racional, eficaz y eficiente.

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aspas200x184El Movimiento Revolucionario Nacional Sindicalista (MRNS) es la organización política que lucha por el establecimiento de un nuevo Estado y la forja de una nueva cultura en Chile e Iberoamerica toda, basados en la unidad y justicia; con miras a posibilitar la realización de toda persona, mediante el desarrollo y ejecución de un proyecto de nación.

Enlaces de interés

Biblioteca Nacional - Sitio web de la Biblioteca Nacional [de Chile]

Memoria Chilena - Sitio web de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM) dedicado a nuestra cultura. Abundante material histórico disponible en versiones digitales.

Cinismo Ilustrado - El espíritu de los cínicos. Ilustraciones, diseños, textos y demás materiales del mexicano Eduardo Salles.

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