El problema de la energía y el medio ambiente

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Es claro el problema energético que está sufriendo Chile y el mundo; clara consecuencia de una mala planificación producto de la supremacía del “interés de algunos” por el de todos como comunidad.  Así, vemos cómo con un solo “corte de llave” medio Chile se queda sin su matriz energética. Este es un problema grave que no debe ser discutido a medias ni en base a mitos, se deben plantear las reales opciones de solución y no ideas a tontas y a locas. Dentro de las opciones, la primera es la hidroeléctrica que genera escasa contaminación y es abundante. Su instalación produce alteraciones al entorno geográfico pero el efecto que eso produce sobre el país no es tan preocupante como lo es el no tener una fuente energética eficiente y estable.

Después está la energía solar, que incluso se utiliza en los autos más modernos, aunque con baja eficiencia aún. Sobre los biocombustibles como el etanol, estudios manifiestan que su eficiencia de producción es muy baja, es decir, la energía que se extrae es menor que la que se invierte en este recurso.  Una solución práctica es, en primer lugar, distinguir los consumidores: Por un lado los de mayor consumo (industrias, densos poblados) y por otro los pequeños y medianos, como cualquiera de nosotros o pequeños servicios.  

De esta forma, para el consumo a gran escala prudente sería, en el norte de nuestro país la instalación de reactores de energía nuclear y, en el sur, centrales hidroeléctricas.  En el extremo sur, en las zonas de difícil instalación de torres de alta tensión (hay que transportar la energía...), donde hay viento tiene sentido instalar molinos y, en el norte, también es una opción local la energía geotérmica.  Estas son simples ideas que deben servir de base para una discusión sobre el tema. A nivel mundial se está buscando una matriz energética que permita un equilibro ecológico, un desafío tecnológico de proporciones pues lo que hoy hacemos influirá en el mañana.  

Hay una regla que debemos tener presente: “Piensa universalmente, actúa localmente”.

La explotación masiva de los combustibles fósiles -que hoy constituye la principal matriz energética- tiene sus días contados; se proyecta que al ritmo actual las reservas de estos recursos se agotarían entre 40 y 120 años más.  El principal problema radica en que la explotación de los combustibles fósiles genera gases que contribuyen a producir el llamado “efecto invernadero”.  

Cuando se quema el combustible fósil se libera CO2 (dióxido de carbono), gas que junto a otros (metano, óxido nitroso) producen el denominado efecto invernadero, aquel que causa las altas de temperatura de los océanos, provando cambios climáticos a nivel global.  Otras consecuencias son el aumento de huracanes en el Caribe, el derretimiento de grandes masas de hielo polar y la desertificación de zonas selváticas.  Debemos revertir este proceso para evitar un colapso que tiene los días contados.  

Para lograr un uso eficiente de la energía, hay que reemplazar los combustibles fósiles por fuentes energéticas menos contaminantes. Dando un vistazo a las estadísticas, basándonos en informes de la CNE [Comisión Nacional de Energía], la generación de energía en base a la hidroeléctrica es de un 50. 2%, el gas natural un 29. 4% y el carbón un 16. 4%; correspondiendo el resto a otras fuentes que no superan el 4%.  ¿Y qué sobre la energía nuclear?  La energía nuclear se libera como resultado de una reacción que puede ser por fisión o fusión.  El primero es el más usado pues es de fácil manejo y obtención. El segundo, en cambio, requiere de sistemas especiales ya que la fusión es un proceso complejo, difícil de mantener pero con grandes resultados.  

A la mano está la construcción de un REACTOR DE POTENCIA DE FISIÓN NUCLEAR.  En nuestro país ya funcionan dos reactores, de investigación, construidos para el estudio de la energía nuclear y no para la generación de energía u otra función similar.  Se ha dicho que la construcción de un reactor nuclear es una locura en Chile por ser un territorio proclive a los sismos, pero esto es un absurdo, pues hoy existen sistemas especiales para neutralizar estos potenciales riesgos.  El principal problema está en dos aspectos: la contaminación y la manipulación, vale decir, ¿cómo tratar los materiales radiactivos?  y si acaso tenemos los técnicos y profesionales idóneos. Aquí se discute señores.