¿Es posible una política exterior revolucionaria?

Los conflictos entre Estados Unidos y los nuevos gobiernos del cono sur, los cuales se hallan, además, en problemas con diversos rivales internos, lleva al orden del día el problema de si debe el Estado revolucionario -como será el Estado Nacionalsindicalista- supeditar su política exterior y actividad diplomática a consideraciones ideológicas o de afinidad política, o si debe someterse a las prácticas normales de las relaciones internacionales. En realidad, pensamos que dicho dilema es falso, ya que no nos resulta incompatibles la defensa y promoción de la Revolución Nacionalsindicalista con la defensa de los intereses propios del Estado. Al contrario, ambas exigencias son necesarias y el descuidar una en beneficio de la otra, trae nefastas consecuencias.